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Dominación femenina. Guia para la mujer: Como iniciarse

Como iniciarse en la Dominación Femenina.

Primero, ante todo piensa en la dominación femenina como una materia a aprender. Aquella esposa que decida convertir a su marido en un sumiso debe tener completo dominio de ciertas habilidades.

Como si fuera una profesión, debes ir a cursos, leer y practicar. De manera que, como una profesional, antes de empezar a entrenar a tu marido debes primero entrenarte a ti misma y ser competente en la materia.

Estás por emprender un increíble viaje; debes estar preparada ¿no lo crees?

mujer dominante

El mundo de la dominación femenina es distinto del mundo normal. Tiene varias reglas y costumbres distintas de la vida cotidiana, de las cuales debes ser consciente. Debes sumergirte en esta nueva cultura. Para comenzar, empieza por leer historias eróticas sobre el tema...

Muchas mujeres antes de tí han entrado al mundo de la dominación femenina y han compartido sus experiencias. Aprende de ellas. La lectura de relatos te permitirá familiarizarte con este nuevo mundo y te hará innecesario tener que reinventar cosas. Además de relatos, puede que desees leer libros sobre dominación femenina y ver videos sobre dominatrices que humillan hombres.

Debes también entrenarte para ser sexualmente independiente. Si quieres el control de tu esposo es preciso que no requieras su pene. En el futuro tendrás que negar a tu esposo los placeres de tu cuerpo y esto sólo será posible si eres lo suficientemente fuerte para abstenerte del sexo, al menos con tu marido.

Si estás pensando en convertirlo en cornudo consentido, seguramente el sexo entre vosotros no es de lo mejor, así que seguramente no te será difícil este punto.

Mastúrbate a menudo. No escatimes en vibradores, dildos, lociones, ropa y pornografía. ¡Diviértete! Visita el sexshop local y pide ideas.

También considera la compra de juguetes que, después de usar en ti misma, puedas utilizar en tu marido una vez que esté debidamente entrenado. La clave está en que cuando realmente tengas urgencia de follar, entrénate a ti misma para encontrar satisfacción en una fuente distinta de tu marido. Por ejemplo, cuando te sientas cachonda, usa tu vibrador.

La apariencia de la mujer dominante.

Una buena forma de ayudar a tu entrenamiento es cambiar tu apariencia.

domina sexy

Ponte como meta convertirte en una esposa sexy. El punto fundamental para una esposa caliente es expresar su sexualidad en todas las maneras, desde el tipo de zapatos que usa, hasta la manera en que se depila el vello púbico.

Una esposa caliente viste ropa ceñida. Se pone faldas cortas, medias, perfume y tacones altos. Usa algun elemento de cuero de vez en cuando, unas botas una falda, ya veras como funciona.

Peinate y maquillate diariamente. Por la noche usa ropa interior de lujo. Ve al gimnasio a menudo y mantente siempre estupenda y deseable.

Si empiezas a hacer cosas como éstas, no sólo vas a enviar una señal a tu marido de que has cambiado, sino que además te vas a enviar una señal a ti misma. Porque te verás como un esposa sexy, pensarás como una esposa sexy y, por tanto, ¡serás una esposa caliente!

Las ventajas de ser una esposa caliente son numerosas. Calentarás a tu marido mucho más, y aunque esto no llegara a ocurrir, los demás hombres se calentarán por ti, lo cual aumentará tu confianza y tu energía sexual aumentará con lo cual podrás canalizar tu poder femenino.

mujer dominante arreglandose

Siéntete libre de coquetear. Quizá ha pasado mucho tiempo desde la última vez que coqueteaste con otros hombres, de manera que necesitas practicar. Mira a los hombres a los ojos y sonríeles. Si algo se te cae en la oficina, agáchate a recogerlo sin doblar las rodillas. En la noche sal con amigas que les guste la fiesta.

Plantéate la meta de coquetear al menos con un hombre al día. La clave es incrementar tu confianza. No sólo será muy satisfactorio saber que hay muchos otros hombres por ahí a quienes les interesas, sino que en el fondo de tu mente puedes usar este conocimiento como palanca contra tu marido.

Comenzando a dominar al hombre.

Una vez que te has preparado e independizado de la polla de tu marido y aumentado tu confianza, es el momento de comenzar.

La primera sumisión de tu esposo es la fase del proceso más desafiante. Aunque él desee ser tu esclavo se va a resistir.

Hay muchas razones por las que él actuará así, como los estereotipos de género y los años de rutina entre ambos, pero primero y más importante está el hecho de que él querrá seguir mandando en la relación. Puede que él no acepte que desea ser tu perrito.

¿Que hacer entonces?

Ser dominado violaría su virilidad. Necesitas arrebatarle ese poder; es la única manera.

En estos momentos donde tu tomarás el control de la relación, el poder estará cambiando de manos. Estará en flujo. Ninguno de los dos estará seguro de dónde se encuentra el otro. Esta incertidumbre será incómoda para los dos, pero tienes que aguantar la tensión y vencer.

Tendrás dudas como “¿estoy siendo demasiado dura con él?”, “¿fue esto una buena idea?”, “¿arruinaré nuestro matrimonio?”. Estos son pensamientos completamente normales, pero nunca debes compartirlos con tu esposo. Deberán ser tu propia carga. Compartir pensamientos de incertidumbre es mostrar debilidad.

Su incertidumbre será el doble que la tuya, así que será mejor que seas su guía y empiezes en su momento el dialogo.

Aborda el tema de la Dominción Femenina.

Definitivamente querrás hacerle saber lo que está pasando. Si él no lo sabe ¿cómo podrá ser parte del juego? Recuerda, tu marido desea ser un marido sumiso. Lo único que necesitas es romper el hielo. Si no quieres ir directa al grano te voy a poner un ejemplo:

¿Alguna vez te ha comentado acerca de hacer un trío, swingers o algo extramarital? Si lo hizo, puede ser un buen punto de partida. Primero, calienta a tu marido de una manera en la que puedas seguir hablándole, por ejemplo, masturbándolo.

Una vez que esté cerca del orgasmo pregúntale “cariño, ¿recuerdas cuando me preguntaste sobre tríos? ¿Aún te llama la atención el tema?”. Evalúa su reacción. Sus ojos pueden encenderse o su corazón comenzar a latir más rápido. Él va a tratar de ocultar su emoción, por supuesto.

Él preguntará “¿De verdad te llama la atención?”

Y tú podrás decir, “Bueno, he estado pensando acerca de eso. Sería divertido realizar algunos cambios”.

O si sospechas que tu marido se masturba a menudo, intenta sorprenderlo en el acto. Entonces lo podrás llevar al infierno.

“Cariño, ¡esto es el colmo! Esta es la última vez que te sorprendo masturbándote. Es irrespetuoso y desagradable. ¡Las cosas van a cambiar a partir de ahora!"

Estos son sólo unos ejemplos de cómo iniciar a tu marido.

Ten en cuenta la diversidad de maneras. También toma nota de que no se mencionan frases como “someterle”. En esta primera fase no hay necesidad de ser específicos, no entres en detalle. Lo único de lo que debes estar preocupada es de que el mensaje principal sea: "las cosas van a cambiar".

Sé mala

Una vez que le has dicho que las cosas cambiarán en la casa, tendrás que seguir adelante. Recuerda, él no te dará el control, debes arrebatárselo. Básicamente tendrás que ser mala con él. Si se te dio una formación humanista esto quizá no vaya a ser fácil para ti.

Se te enseñó que debes tratar a las otras personas como deseas que se te trate a ti. Esta es una de las más difíciles partes de la dominación femenina porque estarás rompiendo esta regla de oro, pero una vez que lo hayas hecho se vuelve algo natural.

mujer dominante

Comienza por quitarle aspectos de su vida. Una de las primeras cosas que puedes hacer es alejarlo de su identidad. Por ejemplo, infantiliza su nombre; Pepe puede ser Pepito, Ricardo puede ser Riky. Tu principal objetivo es asociarlo con algo débil (históricamente mujeres y niños). A continuación manten una charla acerca de este tema. Hazle saber que le estarás llamando de esta nueva manera desde ahora.

Otra cosa, ya no le permitas llamarte por tu nombre. Sólo entre iguales se pueden llamar por su nombre. Oblígalo a referirse a ti como “señora” y en su momento un poco mas adelante exigele que te llame "Ama". Cuando le preguntes algo que deba ser un sí o un no, haz que te conteste “sí señora, ” o “no, señora”. Esto ayudará a condicionarlo como un subordinado.

En el mismo contexto, puedes llamarlo con sobrenombres como “pequeño” o “diminuto”. Y refiérete a su pene como “micropolla/miniverga” o algo por el estilo. Esto hará mayor su inseguridad en relación al tamaño de su pene, y si nunca ha tenido inseguridad, la comenzará a tener.

Otros ejemplos de ser mala con tu esposo son tomar limitando su vida sexual negándole sexo y alterar su tiempo libre para que realice tareas, alejarlo de su dinero y posesiones exigiéndole que gaste poco en él.

Empieza poco a poco pero firmemente. Lo quieres sumiso y te quieres dominante. Por ejemplo, haz que haga la cama a partir de ahora en vez de que tú lo hagas. Incluso algo tan intrascendente como hacer la cama tendrá un efecto sobre su sumisión.

Cuando sientas que sea el momento adecuado puedes añadir tareas a sus responsabilidades, "cariño, ya que estás haciendo un estupendo trabajo al hacer la cama todos los días, a partir de ahora también tendrás que limpiar toda el baño por las noches".

Tómate tu tiempo para ser mala. Es más importante que estás cómoda con el proceso, que el proceso en sí mismo. Te estás entrenando para ser la hermosa y terrible esposa cuyo esposo desea complacer. Sé estricta con las reglas que impones. Si tu esposo no quiere sacar la basura hazle saber tu descontento. Castígalo con consecuencias reales si te desobedece.

Los castigos pueden variar dependiendo de tu estilo. Puedes ser agresiva limitándole el sexo. Puedes ser muy agresiva golpeándolo. Puedes obligarlo a hacer algo pervertido como lamer su propio semen despues de correrse. Sólo asegúrate de comunicarte con él en el momento en que comete una desobediencia, para que sea consciente de que le castigarás por eso.

Ahora se "buena".

La belleza de ser mala con tu esposo no tiene beneficios directos, éstos llegan en la manera en que redefines el ser buena. Las cosas que antes eran normales ahora serán tratos especiales.

orgasmo arruinado femdom

Él acostumbraba tener sexo contigo cada vez que quería, pero como ahora le has limitado el sexo, harás de éste algo especial. Siendo constantemente mala con tu marido, bajarás el estándar de lo que se considera una convivencia agradable.

Aplica este concepto una vez que hayas establecido una base de maldad, lo cual probablemente tomará unas cuantas semanas. Podrás empezar a ser buena una vez que el ser mala se haya hecho tu norma. Por ejemplo, ofrécele una recompensa que obtendrá en su futuro buen comportamiento.

Puedes decirle “he decidido hoy que si eres buen chico toda la semana y haces todas tus encomiendas, te regalaré un orgasmo el fin de semana”. Hace tan solo unas semanas, un orgasmo no valdría la pena por una semana completa de labores, pero debido a que ahora eres mala, el valor de una orgasmo ha crecido. Siendo “buena” de esta manera das a tu marido un incentivo para seguir tus reglas – y haciendo mayor tu control.

Es cuestión de palos y zanahorias. Le recompensas por buen comportamiento, le castigas por ser malo, y lo más importante, le recuerdas que te pertenece. Ten paciencia: controlar esta técnica te llevará varias semanas.

Primero tu placer.

Una vez que te has entrenado en ser mala con él, puedes pasar a una nueva lección. Entrénalo para que subordine su placer al tuyo.

Mujer dominante

Su nueva razón de ser será sólo el placer de su ama. Haz que sepa esto. Tumbate en la cama apartate la braguita e indicale con el dedo tu vagina. Si no es tonto ya sabra lo que tiene que hacer. Obligale a hacer tareas domésticas, nada de noches fuera con amigotes, eso se ha terminado.

Esto no sólo lo degradará, sino que te dará más tiempo libre. Toma ventaja de esto y disfrútalo. Ve a la piscina y relájate, sal con tus amigas en la noche, acude a citas con otros hombres. Ya no te preocuparás por los niños en adelante porque tu marido los está cuidando. Y debido a que le tienes prohibido gastar dinero, habrá estado ahorrando, así que vete de compras. Hay más dinero ahora ¿no es así? Es tiempo de ser una esposa caliente – hazte de él.

Si no haces estas cosas por preferir ser amable con él, estarás equivocándote. De ti depende llenar el vacío producido por la frustración de tu marido. Si tan solo le obligas a que no compre ese nuevo coche que tanto desea, pero no gastas ese dinero ahorrado, le estarás enviando un mensaje incompleto. Gasta el dinero en ti y haz que lo sepa, “a mí, tu esposa, no me importa tu placer porque el mío es más importante”. Asegúrate de llenar ese vacío; no quieres que todo este esfuerzo se vaya al traste.

Cambiando la definición de sexo en la pareja.

Esta lección es especialmente importante. Definitivamente no más mamadas. La mamada es el epítome de darle placer. Una mamada es el anti-FEMDOM. Olvidalas. Si te parece sexy hacerlas, se las haces a tu amante, nunca a tu marido.

Ni siquiera tengas relaciones sexuales con él. Los hombres tienen ansia por la penetración. Coito significa placer para ambos y tampoco es exactamente el mensaje que quieres enviarle.

Si insiste en sexo, fóllale el culo con tu dildo favorito. Asegúrate de mencionar qué tan mayor es en comparación con su pene, y cuánto disfrutas de tener una verdadera polla dentro de tí.

Si consideras indispensable tener sexo con él, una buena idea puede ser obligarle a usar uno o dos condones de larga duración o de los que limitan sensaciones. Esto reducirá significativamente su placer, impidiendole la mayoría de las veces el orgasmo. Esto aumentará su ansiedad y le hará mas sumiso

Lo mas cercano al sexo para él es que te coma el coño, y punto. El cunnilingus es sexo ¿no? pues ya está. Ya tiene sexo, ¿que mas quiere?

Puedes ponerte en cuclillas sobre su cara y forzarle a comerte el coño de rodillas, o lo que llaman faesitting tenderle de espaldas y obligarle a hacerte cunnilingus sentandote sobre su cara. Te gustaría que te comiera el culo?. ¡Hazlo! Date media vuelta en esta misma posición y pone tu culo de diosa en su cara.

De cualquier forma, él debe aprender pronto lo que quieres decir cuando dices “tengamos sexo”. A él, a lo más, le permitirás masturbarse después y sólo si ha hecho un buen trabajo y cuando estes de humor y a ti te apetezca ver como se corre.

Las Condiciones.

A partir de aquí puedes llevar las cosas más lejos. Una buena manera de hacer esto es con condiciones. Una condición es básicamente un intercambio. Por ejemplo, “de acuerdo picha corta, te permitiré correrte esta noche, pero deberás correrte en tu mano y después comerte tu semen”, o “muy bien, perrito, seré buena esta noche y te permitiré follarme, pero después tendrás que comerte el semen de mi coño”.

Utilizando condiciones lo puedes llevar a mayores niveles de sumisión voluntaria. Esto es mucho más que el placer momentáneo que le darás.

Una vez que hayas llevado a tu marido a hacer algún acto degradante la primera vez por medio de una condición, las siguientes serán más fáciles. Supongamos que ha pasado un mes desde la última vez que le permitiste meterte la polla. Entonces una noche le ofreces la posibilidad de follarte con la condición de que tú lo follarás después con un arnés.

domina da por culo al marido

Pero no uses condiciones siempre. Son sólo una herramienta para utilizar en el inicio de cada etapa de dominación de tu marido. Conforme vayas tomando poder no te será necesario negociar. Podrás simplemente hacer con él lo que tú quieras. Una vez que hayas alcanzado este punto, usar una condición puede hacerte aparecer como más débil.

Él estará tan desesperado por sentir tu suave y caliente coño, que aceptará el trato. Esa noche le dejarás tener una buena corrida, pero entonces te pondrás tu arnés consolador y le daras por el culo por primera vez. En adelante te será mucho más fácil hacer lo que quieras con él, habrás roto la barrera inicial.

Posiblemente ya no tendrás que negociar con él en el futuro, simplemente mandar lo que te apetezca..

Podrás, sentarte en su cara y que te de placer y correrte en su boca, pisotearle con tus tacones y sentirte poderosa, azotarle cuando estes estresada...no sabes como relaja, y todo aquello que se te ocurra o te dé morbo.

Lee sobre el tema, imagina, ponlo en práctica y ¡disfruta! No te sientas obligada a nada, haz solo lo que te apetezca.

¡Felicidades, ¡Lo has conseguido!.

Eventualmente en este punto habrás alcanzado el nivel en el que puedes decir que oficialmente has condicionado a tu marido para ser un amante de la dominación femenina. Ya eres una dómina.

Usualmente esto ocurre después de que lo has forzado a hacer algo tan depravado que ya no podrá respetarse a sí mismo. No tengas prisa, vete avanzando y nunca cedas un paso atrás.

Obligale a que él haga todo tipo de cosas guarras y pervertidas. Las va aceptar todas. Tu eres su ama.

Humillacion

El ya es tu sumiso eso no tiene vuelta atrás. Quizá sea después de la primera noche en la que le diste por el culo con tu arnés, o aquella en que llegaste a casa tarde con tus amigas y le obligaste a serviros la ultima copa desnudo, mientras ellas se reian sin parar, o la vez que le forzaste a mamar el pene de tu amante.

No tengas prisa hay muchas maneras de acabar con sus límites. Humillale siempre que te apetezca. Recuerda palo y zanahoria.

Todo el trabajo duro que te hayas tomado para entrenarte a ti y a tu marido termina con esa primera humillación. En adelante el cambio en vuestra relación será tan evidente que ninguno de los dos podrá ser capaz de dar marcha atrás.

Él estará asolado por la vergüenza y la humillación, y tú finalmente habrás degustado el éxtasis del poder absoluto.

También recuerda que un gran poder implica una responsabilidad. Ahora eres responsable de otro ser humano. Tendrás que tomar muchas más decisiones porque él ha delegado su autoridad en ti... Su Ama. Habrás cambiado el propósito de su vida, del logro de su felicidad, al logro de tu felicidad. Le debes dar la oportunidad de cumplir esta nueva misión y él estará dichoso de cumplirla.

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Ahora relájate, ¡lo has logrado! Disfruta las ventajas que la dominación femenina tienen que ofrecer. Vive tu vida y deja que tu marido se ocupe de las cosas mundanas.

Disfruta el lujurioso poder de tener la decisión…

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